Pérdida de una vida. Cierto es que puede decirse que soy una persona que dedica gran parte al pensamiento, un pensamiento que surge en numerosas ocasiones de los textos. Como no podía ser de otra forma, un libro llamado “dead man walking”, hizo que cambiara en cierta manera, mi modo de pensar, quizá no a transformarlo pero si al menos a activar algunas neuronas para poner a funcionar parte de la masa gris que todos llevamos en el interior de nuestras cabezas, pero no todos utilizamos, y los que la usamos, no podemos decir que siempre le demos el mejor uso. Remitiéndome a lo anterior, y una vez examinado el argumento de dicho libro, empecé a valorar la vida de un modo diferente, y más que mi propia vida, la vida de los demás, o mejor dicho, la pérdida de una vida. Sin embargo, aunque la pérdida de una vida es extremadamente ardua, preferiría no pensar en cómo sería la muerte de una persona para “hacer justicia”. ¿ Puede acaso alguien imaginarse cómo sería el mundo si para cumplir una condena fuera un requisito fundamental perder la vida? Una noche, era aún de madrugada, lluviosa recuerdo, me desperté sudoroso, acalorado, con demasiado miedo como para poder tan siquiera mover articulación alguna de mi cuerpo. ¡Es un sueño!, pensé.
Pasaron unos minutos y fui recuperándome, tranquilizándome, respiré hondo y miré alrededor para comprobar que todo estaba en su lugar correspondiente y que nada había cambiado.
De pronto, empecé de nuevo a perder los nervios, el pánico me recorría todo el cuerpo como si de una corriente eléctrica lo atravesara, sudores fríos resbalaban por toda mi piel…efectivamente nada había cambiado…
Una enorme cristalera, detrás de él, tan solo podía distinguir algunos rostros que familiares me resultaban. Su mirada es hostil, puedo ver el odio en sus ojos, el sentimiento de una venganza por fin alcanzada. Color blanco por todas partes, personas a mi alrededor, a penas siento nada, salvo el líquido de comienza a entrar por mis venas. Sentiría dolor, sino fuera porque ya no tengo la capacidad para sentirlo. Otro dolor es el que más siento. No siento miedo y dolor a perder la vida, sino miedo al dolor que sentirán mis verdugos cuando acaben con mi vida, una vida, y descubran que el verdadero criminal no es el que se va, sino los que contemplan la ida.
En este mismo instante, yo zanjo mi deuda, al igual que ellos comienzan su particular deuda con la Justicia.
Pasaron unos minutos y fui recuperándome, tranquilizándome, respiré hondo y miré alrededor para comprobar que todo estaba en su lugar correspondiente y que nada había cambiado.
De pronto, empecé de nuevo a perder los nervios, el pánico me recorría todo el cuerpo como si de una corriente eléctrica lo atravesara, sudores fríos resbalaban por toda mi piel…efectivamente nada había cambiado…
Una enorme cristalera, detrás de él, tan solo podía distinguir algunos rostros que familiares me resultaban. Su mirada es hostil, puedo ver el odio en sus ojos, el sentimiento de una venganza por fin alcanzada. Color blanco por todas partes, personas a mi alrededor, a penas siento nada, salvo el líquido de comienza a entrar por mis venas. Sentiría dolor, sino fuera porque ya no tengo la capacidad para sentirlo. Otro dolor es el que más siento. No siento miedo y dolor a perder la vida, sino miedo al dolor que sentirán mis verdugos cuando acaben con mi vida, una vida, y descubran que el verdadero criminal no es el que se va, sino los que contemplan la ida.
En este mismo instante, yo zanjo mi deuda, al igual que ellos comienzan su particular deuda con la Justicia.
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